El regadío en las vegas de las Gabias en el siglo XVI

Introducción.-

  
El regadío es uno de los pilares básicos a destacar en las comunidades rurales de esta época, representa esta mejora en la agricultura, un elemento esencial en el desarrollo socioeconómico en los núcleos de población de la Vega de Granada. Desconocemos el momento de su implantaciones en las distintas zonas, ya que muchos de estos pueblos como es el caso de Las Gabias, tiene su origen en épocas remotas, aunque es a partir de la dominación musulmana según la opinión mayoritaria cuando adquiere un claro protagonismo, comparándose en aquellos tiempos con Damasco, por la bondad de sus vegas, huertas, frutos y el desarrollo adquirido por la población que las mantenía y cuidaba, aunque es mas que probable, que la configuración de aldeas o villas estuviera ya desarrollada en época romana.

Sobre los regadíos, sistemas de distribución, aprovechamiento de las aguas, el sistema de reparto por acequias y pagos, usos del agua para la población, albercas, aljibes y los ejidos para el ganado, industrias molineras, etc., se dispone de un amplio material todavía sin estudiar, tanto de época musulmana (redactados en árabe), como la proporcionada por otros romanceados, realizados por los escribanos del momento, que recogieron, las costumbres antiguas como las que se estaban aplicando y desarrollando en esa época.

Sobre el regadío de las aguas del Genil contamos con un magnifico documento del siglo XII (1219), redactado por un personaje de Alhendín llamado Abdala y estudiado por Garrido Atienza, aunque las referencias se remontan como poco a la época Almohade, para algunos estudiosos, creen que los regadíos granadinos se remontarían hasta el Emirato o principios del Califato, (aunque cabria pensar que en lo que hoy es la Vega de Granada es muy anterior a estas fechas, de época romana con garantía y anteriormente es más que probable, según los descubrimientos realizados en Monachil). De este documento se realizo una traducción en 1502 al castellano, por el escribano Xarafi, lo que demostraría que el sistema de distribución de las aguas se mantenía prácticamente inalterado con el trascurso de los años y que también fue respetado posteriormente por los cristianos.

Aunque en este documento no aparece la cuenca del Dilar y otros afluentes del Genil, no podemos pensar que los criterios y derechos de reparto del agua  de esta cuenca, no tuvieran su regulación y  antigüedad, como veremos más adelante.

Pero fue a principios del siglo XVI, después de la expulsión de los moriscos, cuando surgieron problemas con los repartos de las  aguas, las autoridades con el fin de evitar tensiones y garantizar las costumbres anteriores a la expulsión de los moriscos, que se remontaban al periodo medieval, se tradujeron como hemos dicho, los documentos moriscos y no obtuvieron respuesta escrita de las cuencas del Dílar, Monachil y el Otura, solo del Genil. Quizás las razones habría que buscarlas en que este sistema de riego de la vega del Dilar, estaba perfectamente estructurado, en base a tradiciones más antiguas, aceptadas por todos y reconocidas como no modificadas desde antiguo. (Aunque creo por los indicios que en otro capítulo explicare, las últimos cambios anteriores al periodo que estamos tratando son del siglo IX, con el asentamiento masivo de musulmanes en las márgenes de la vega del Dilar, ampliando los terrenos cultivados en las zonas altas y por tanto se siente la necesidad de organizar de nuevo los tiempos de riego en esta vega).

Los ríos eran los auténticos motores de aquella avanzada agricultura (producía   cáñamo , lino, seda, caña de azúcar, todo tipo de productos frutales y  de huerta).Así en conjunto podemos decir que el Genil regaba unas 6.900 hectáreas, el Darro 450, el Monachil 1.450, el Dilar 1.350 y otros 8.700. Las acequias del Genil eran las más caudalosas y regaban varios términos, destacando la Real, Tarramonta, Arabuleila, y la Gorda.

Pero fue en 1570 cuando se llego a tal situación de descontrol, tras la salida de la población morisca hacia Castilla ( en el caso de los de Gabia , más concretamente a los Campos de Montiel ) que hubo necesidad de traer desde los lugares de destierro a los regadores y entendidos para que dieran fe de los pagos, cantidades de agua que les correspondían, los sistemas de acequias que se empleaban, los turnos de riego etc.,   fue comisionado para este trabajo,  el jurado Juan de Baena asistido por el escribano Diego Montalbán, cumpliendo el mandato del corregidor de Granada Juan Rodríguez de Villafuerte Maldonado. Este documento servirá de base para el contenido de nuestro trabajo y es muy interesante por ser cronológicamente el primero sobre el apeo de los bienes moriscos. La zona que comprende es la comarca Suroeste de Granada y nos informa del reparto de la mayoría de la cuenca del río Dilar y  parte de la del  Genil.

La cuenca del Dílar.-

Francisco Bermúdez de Pedraza, en su libro de Sierra Nevada y sus Lugares del año 1638, nos cuenta refiriéndose al río Genil:

“Y más adelante se incorporan a él siete fuentes, que nacen de la misma umbría. Sea el primer río el que llaman de Aguas Blancas y corre al norte de la sierra de Guejar, por los lugares de Pinillos Dudar, Quentar y Cenes. El segundo, es el río Dilar, fertiliza los lugares de Dilar, Alhendín, La Malá, Gojar y Ogijar Alta y Baja, Gabia la Chica y La Grande, La Zubia, Churriana, Ijar, Parcial, Otura Y Armilla”. Como podemos apreciar, el relato no corresponde a la época que estamos tratando, como veremos más tarde, parece recogido de narraciones anteriores, lo que nos indica que esta zona está desde antiguo ligada por vínculos fuertes a compartir un bien tan necesario y escaso en épocas estivales como es el agua.

Francisco Enríquez de Jonquera, en su libro, Anales de Granada nos dice : “De los mismos peñascos de nieve, mas al mediodía, se desatan liquidas corrientes a engrandecer su humilde manantial de la fuente de Dílar  , de quien toma el nombre, faldas de la sierra y recogiendo cristales de pequeño arroyuelo se ostente rápida corriente, tan manirroto que por no ser menos caudal que los ya referidos, si en cortos limites repartidos en brazos por la una y otra parte, refrigera y fertiliza campos deleitosos de la granadina vega, dando de beber por la parte de mediodía a los lugares de Dilar, a Otura, Alhendín, Gabia la Grande y Gabia la chica, Ambroz y Cullar y por la parte del norte los lugares de Gojar Churriana Purchil, Purchilejo y Belicena, en cuyos términos se consumen las aguas de estas sangrías y corriendo el poniente lo demás restante lo admite en sus entrañas el Genil plateado, donde su antiguo nombre pierde habiendo regado muchas huertas y heredades”. Como vemos en estos dos relatos, las aguas del rio Dilar regaban antiguamente (sin lugar a dudas, estos dos párrafos esta sacados de libros más antiguos, porque desde el siglo XVI ya tenemos noticias escritas con los Libros de Hábices y de Apeos, el agua del Dilar no regaba las poblaciones de La Malá, La Zubia, Churriana, Parcial, Armilla, Ambroz, Cullar, Purchil, Purchilejo y Belicena) mas tierras, porque es verdad que todos estos pueblos se pueden regar con el agua del Dilar, y algunos mas como Santafé, etc., salvo el caso de la Malá que no acierto a entender porque esta aquí recogido, solo tendría explicación si en otro tiempo se llevara agua para la población, cosa que considero poco probable.

Las aguas que forman este caudal proceden de las estribaciones de la Sierra del Manar o de Lecrín, el barranco de Rambla Seca, el de Poca Leña, de la Ermita, de la Arena, fuentes como la de la Salud, etc. , son las primeras aguas, que mas adelante formaran el cauce principal del río. A lo largo de estas pequeñas corrientes surgió una extensa vega que se riega con la denominada acequia Alta, también había gran cantidad de molinos harineros.
Al comienzo de la vega del Dilar en el llamado Batan encontramos un partido de donde arrancan por la derecha la acequia de Gojar y por la izquierda la de Otura. En medio de ellas continua el río encajado, fertilizando gran cantidad de tierras hasta finalizar su término territorial.

Como veremos más tarde en época musulmana, como ocurre hoy, se encontraban en regadío con estas aguas del Dilar varias  alquerías y cortijadas que son las siguientes: Dilar, Gojar, Otura, Los Ogijares, Alhendín, Gabia la Chica, El Marchal, Gabia la Grande e Hijar. Las cantidades de agua destinadas a cada una de las  poblaciones y vegas, responden a un reparto conseguido a través de los tiempos, después de grandes luchas entre pueblos y la a voluntad de mantener el orden que en tiempos de graves crisis se estableció, aprovechándose  las aguas de noche y de día, a todas las horas, regulando el mantenimiento de acequias para un mejor aprovechamiento, como otros temas, mediante ordenanzas emanadas de las autoridades especificas que controlaban las agua. A continuación ofrecemos los datos escuetos sobre el reparto a los diferentes  lugares antes reseñados.
Las aguas llegan hasta Alhendín por la acequia de la Alcazaba, a Gabia Chica por la del Marañón, a  Gabia la Grande por la llamada Turbia igual que a Hijar, mientras que por la Real y la de Gojar se distribuye el agua hasta el lugar de los Ogijares.

Existe memoria en los regadores actuales de Gabia que el agua les llegaba antiguamente por la acequia de los Ogijares, seguramente sería por la Real (posiblemente entre los siglos IX y XI, utilizarían esta acequia para suministrar agua al asentamiento que debió de establecerse en Los Llanos, en el pago que luego se llamo Alcudia, donde existe un pozo, usado hasta muy recientemente y dos charcones el alto, pegado al camino que antiguamente iba desde Gabia Chica a Granada junto al río Dílar y el bajo junto al puente del mismo río en el margen derecho de la carretera actual de Gabia a Granada, hoy están dentro del cercado que tiene el aeródromo del Ejército del Aire)1.   Aunque profundizar en estos hechos parece necesario para conocer mejor el devenir de los repartos de esta cuenca. No parece conveniente pensar que una acequia de la importancia de la Real, se destinará a suministrar a una población que solo tenía derecho  a un sexto del agua de la cuenca.

“Yten tienen los suso dichos una haza que se dice Fadin Alcudia de cuatro marjales poco más o menos en el pago del Lalie que alinda de la una parte con los Llanos y acequia que va del río de Dilar a Churriana”.

Reparto de las aguas del Dilar por poblaciones.-

Dilar.- Tenia toda el agua necesaria, suficiente para regar sus hazas y en caso de necesidad podía tomarla de la que le correspondiera a otros lugares, como no lo describen los conocedores del término de Alhendín, estos nos dicen que, de la parte correspondiente a esta población tomaría toda ella si fuera necesario, es decir, la tercera parte del río como estaba estipulado entre aquellas alquerías, por tanto, aquella tercera parte la disfrutaba Alhendin sin perjudicar a los de Dílar.

“ezebto en las veces quel dicho lugar de Dilar tuviese necesidad de agua para regar sus Hazas y heredamientos del dicho lugar, pero aquel derecho no era ilimitado puesto que cogerían el agua unas horas determinadas que oscilaban en unas 5 horas, desde las tres oras de la tarde hasta que se pone el sol y si más tiempo la quisieran tomas les pueden penar sobrello”.

Parece que no era una costumbre muy corriente como nos informan posteriormente.
“Y que esto del tomar desta agua se haze pocas vezes por el dicho lugar de Dilar”.
Otura y Gojar.- Ambas poblaciones presentan una misma altitud y  separadas por el río, de él parten dos  acequias que riegan ambas vegas. En el caso de Otura recoge los sobrantes de la llamada acequia Alta y completa el regadío con la acequia Baja, para después llevar sus aguas hasta Gojar. A esta vega la correspondía una sexta parte del río Dílar durante el día  y la noche.
Los Ogijares.- Las noticias sobre el regadío de estas dos poblaciones musulmanas  (en la época a la que nos referimos existían dos Ogijares, Alto y Bajo), las conocemos gracias al deslinde realizado y plasmado por escrito el 17 de febrero de 1572 y los conocedores del lugar sobre el riego de estas vegas  nos indican que, tienen agua de varios lugares: del río Dilar le corresponde, una sexta parte de toda la corriente, durante todos los días del año. Esta se tomaba de la llamada presa de Alacafa. El agua iba por la acequia del molino del Bidue en el término de Gojar.

En segundo lugar, llegaba agua desde Alhendin y Otura, la mitad de las aguas de estas acequias solo por la noche. Se empezaba a regar el sábado.
Otra de las formas de riego es durante los domingos en la noche y el día llega el agua desde Gojar con la cantidad de un sexto y una uña (vina, aparece en el documento).También tiene agua de otros barrancos y fuentes de su término.

Alhendin.- Las tierras de riego de esta alquería reciben agua especialmente del Dilar, unas veces directamente del río y otras de la acequia de Otura, pero también contaban con otras cantidades que bajaban por los barrancos, arroyos y manantiales como el arrollo del Juncal, de la Andas, de la Calera, barranco del Lobo y otros.

Según la declaración de los regadores dejaron constancia que estos pagos tenían derechos y se habían regado desde antiguo gracias a la parte que les correspondía del Dílar y de las aguas del Otura, de toda la que bajaba desde Sierra Nevada tomaba el lugar de Alhendin un tercio durante el día, pero este derecho se podía ver mermado por lo comentado en el caso de Dilar.

Otra de las formas que le llegaba el agua era desde Otura, la mitad de la que le correspondía de ella durante los sábados en la noche de cada semana.

Sistemas de riego y derechos sobre el agua en las Gabias de 1570 .-

Según el testimonio de los regadores declarado ante el comisario y jurado Juan Baena el 19 de Abril de 1570, estas tierras tenían ciertos derechos al agua destinada al riego de ciertas heredades de la vega y para que se llenaran los aljibes de estas poblaciones. Los llamados por Juan Baena se reunieron en el lugar de Gabia la Grande, estos eran Bernardino Vázquez Bacti, Diego de Miranda Donayfas, Martín de Arande Abenzadora, Lorenzo Xoton de la Puebla, Hernando de Mansilla Guenexi, y Andrés Adurrafi, vecinos de los núcleos de las Gabias que colaboraron con las personas encargadas del apeo, las razones de su nombramiento estaban encaminadas a facilitar una serie de datos sobre  población y la estructura agraria que había sustentado a la población morisca.

“Personas nombradas y señaladas, y que quedaron por regadores y declaradores, y para dar razón de los términos e pagos ansi del dicho lugar de Gaviar la Grande como de Gaviar la Chica, Yjar, y para dar razón que agua tienen los dichos lugares y con que horden se riegan los pagos de todos ellos, como personas que lo saben y entienden”. Se les tomo juramento a cada uno de ellos, y comenzaron a exponer por el siguiente orden:

Gabia la Chica y El Marchal.-

Todos coincidieron en los datos que se les pedía, las preguntas fueron traducidas por el Comisario “Vaena“ que conocía muy bien su lengua y “dixeron” que la alquería tenia una vega con siete pagos cuyos nombres son: del Puche, del Manze, del Hapa, del Alcazaba, del Gelil y del Rahal. En cuanto al sistema de distribución del agua entre ellos se guardaba un turno riguroso, empezando por el del Puche y finalizando por el del Rahal. Una vez regadas las hazas del ultimo comenzaba a rotar a partir del primero. Todo el agua llegaba del río Dílar una vez efectuado el reparto para Gojar y más tarde de este segundo reparto tomaban los de Gabia la porción que les correspondía, que era todo el caudal del Dilar.

“Ezebto la parte que del dicho río toma el lugar de Goxar y ques toda la dicha agua que del río del Dilar , tiene facultad y prendimiento de regar con ella el dicho lugar de Gaviar la Chica y el heredamiento del Marchal “.
En aquel reparto general tenían las tierras de Gabia la Chica derecho a utilizar el agua durante dos noches completas, el domingo y el jueves de cada semana, es decir, 24 horas , sin que se la pudiera impedir otros lugares o personas particulares. Los regadores especifican detalladamente que este derecho se entendía desde la puesta del sol hasta el amanecer del día siguiente.
“Desde que se pone el sol del día del Domingo hasta otro día lunes en amaneciendo y el Jueves desde que se pone el sol hasta otro día viernes en amaneciendo”.
Toda aquella agua se volvía a partir entre los dos lugares, para un mejor entendimiento habían llegado a un reparto equitativo, los de Gabia dos partes y los del Marchal una, por tanto aprovechaban el agua los siete pagos 16 horas, mientras que este lo hacía 8 horas.

“Y para que no aya diferenzia en el partir de la dicha agua sy llevan mas o menos de la que le pertenece a cada uno an tenido e tienen siempre esta horden”.
Sin embargo parece que existieron ciertos cambios en el reparto en época Musulmana, las nuevas bases se perfilaron y dieron como resultado que los de Gabia regarían el domingo y jueves durante la noche según lo acostumbrado “cada noche a puesta del sol hasta el amanecer” y luego el Marchal regaba el domingo por la noche hasta el amanecer del lunes.

“y asi suzesivamente el dicho lugar de Gaviar la Chica dos noches y el heredamiento del Marchal una noche como le va viniendo la dula”.
También sabemos por aquellos regadores que todo ello se basaba en costumbres antiguas que se habían respetado siempre, hasta el momento en que ellos daban fe de las formas y maneras en que se distribuía el agua.
“que esta costumbre e horden an estado siempre de regarse los dichos pagos syn aver entrellos pleytos ni diferenzia so cargo del juramento que tienen fecho”.

Gabia la Grande.-

Los mismos regadores fueron los que informaron de las costumbres y pagos de Gabia la Grande, contaba esta alquería las mismas cantidades de agua que su homónima para regar mayores extensiones de tierras. En total se contabilizaban 20 pagos y no todos tenían los mismos derechos. En sus respuestas nos dicen que el agua nos llega desde el Dílar.
“que despues de aver regado los suso dichos por horden que tienen declarada viene el agua a parar toda la dicha agua del rio Dílar a el lugar de Gabia la Grande , la Cual tiene facultad de poder regar e riega los dichos sus pagos dos noches de cada semana”.

Los días que le correspondían era el viernes y el martes desde la puesta del sol hasta el amanecer del día siguiente. Por tanto otras 24 horas y en dos noches, sin que en cada noche lo hicieran igual número de ellos, sino que por el contrario encontramos unos con prioridades y derechos sobre las aguas de riego. Además de abastecer a las aljibes de la alquería (en esta época eran cuatro que se llenaban el Martes)

Los doce primeros pagos riegan todos en la noche del viernes, comienza regando por turno riguroso el de Honaytar y Concachemal, Nidal, Zutacheut, Hofar, Zutalenzil, Hari, Tuta, Nidar Guazti, Almayzar, Zijara, Xotaybe y Alcudia, que es el ultimo en tomar el agua en un reparto normal y sin problemas. Pero más adelante en sus declaraciones dijeron que el pago de Alcudia tiene derecho de regarse con más agua que los otros 11 restantes.
“ E otrosi dixeron e declararon que el dicho pago postrero de los doze que se nombra el Alcudia tiene preminenzia de tomar de toda el agua de la noche con que se riegan los dichos pagos la terzia parte, e los otros honze pagos las dos partes, y en esta costumbre an estado dende que se saben acordar”. En total su regadío duraba 1/3 del tiempo del agua de viernes, mientras que los otros 11 pagos tenían 2/3 del agua de riego de esa noche, esto nos puede indicar por un lado atender ciertos derechos muy antiguos en atención a personas o al ganado, o bien al régimen de cultivos que hubiera en la época, cuando se establecieron los repartos del agua. Estos Pagos del Viernes, actual mente se les llama el Pago Seco y las Viñas, aunque es cierto que durante gran parte del año se pueden regar sin limitación, llegado la estación estival cuando el agua escasea, prácticamente no llega el agua de las dulas del viernes, para garantizar el cultivo de productos que necesiten tres o cuatro riegos en verano.
Los otros siete pagos llamados Leuza, Zahara, Mosgulen, Harax, Matraviz, Humba y Bulavis, regaban con toda aquella agua la noche del martes, comenzando desde el primero hasta el último siguiendo un orden riguroso ya establecido. Sin embargo en la noche del martes había que cumplir con exigencias más importantes que el regadío y respetar derechos quizás mas antiguos, así nos informan los conocedores de aquellas cuestiones, como era el llenado de aljibes, desde el año 1922, estos pagos se benefician con la traida de agua potable a la población de Gabia la Grande, aunque la costumbre de llenar las aljibes particulares existentes en bastantes casas del pueblo, se conserva hasta bien entra la década de los cincuenta del siglo veinte.
“E dixeron e declararon que es uso e costumbre que antes e primero que los dichos siete pagos comienzen a regar con la dicha agua de martes en la noche an de dexar primero venir toda la dicha agua, con que se riegan los dichos pagos, a los aljibes del dicho lugar de Gaviar la Grande para que se hinchan, y, despues de llenos an de tomar la dicha agua para regar los siete pagos”.
Estas costumbres antiguas se venían respetando en el momento en que el comisario fue a tomar posesión de los bienes de los moriscos, momento en que el resto de la población musulmana había salido del lugar deportados o acogidos a las sierras.

Hijar.-

Después de Las Gabias regaba la alquería de Hijar, también en las noches, su sistema de las aguas de riego se nos describe también el 19 de abril junto con los de Las Gabias: Los encargados de hacer las declaraciones para aquella alquería se reunieron con los mencionados Juan Baena y el escribano Montalbán y fueron los siguientes: Miguel Yahi el Mozo, vecino de Hijar, Diego Ayub, Bernardino Bacti de Mendoza, Hernando el Guenexi, Lorenzo Xoton y Martin Aben Zabara, vecinos de Gabia la Grande, conocedores de las tierras y aguas de riego desde tiempo atrás y regadores de aquellas alquerías.
“que quedaron para dar razon e claridad de los términos del dicho lugar de Yjar. Aviendoles sido tomado juramento en forma de derecho ante todas cosas digan e declaren que pagos son los que tiene el dicho lugar de Yxar y como se nombran y con que agua se riegan e porque horden”.

Los pagos relacionados fueron: los de la acequia de Cullar, el del Alcantera, Romanzin, Las Almadrabas, de Zuaycan, Mohacala y el de Reha. Todas aquellas fincas que los componían tomaban el agua del río Dílar durante 24 horas en dos veces, es decír, regaban las noches del lunes  y del miércoles. Desde la acequia de Gabia llegaba hasta Hijar, se llenaban los aljibes y se beneficiaban las vegas.

“agua del río Dílar que tienen los lugares de Gaviar la Grande e la Chica en esta manera, dos noches cada semana, que son los lunes en la noche desde que se pone el sol hasta otro día en amaneciendo, y, miércoles desde que se pone el sol hasta en  amaneciendo”.

En la noche del lunes se regaban los cuatro primeros pagos empezando por el primero de  acequia de Cúllar y terminando por el de las Almadrabas, por orden riguroso. Los otros tres regaban durante la noche del miércoles también por su correspondiente orden de tanda. Sin embargo en esta noche, antes de pasar el agua a estas tierras debían de llenarse las aljibes.

“con declaración que antes que estos dichos pagos comiencen a regar con la dicha agua de miércoles en la noche an de dexar primero pasar toda la dicha agua para que se hinchan los algibes del dicho lugar de Yjar”.

Argumentan los conocedores  que aquella era una costumbre antigua  y que así se había hecho desde se acordaban. En el Caso de Hijar se aprecian ciertos derechos sobre parte del agua que correspondían a la población, el hombre y los animales como condición “sine quanon” dentro de la organización social y económica de la población.

Las aguas: Según el Libro de Apeos y Reparto de Suertes de 1572.

Los escritos recogidos posteriormente, son fiel reflejo de los libros de Apeo y Repartimiento de Suertes de 1572, existentes en los archivos de Granada, solo con pequeñas modificaciones para entender mejor lo que ellos recogen.

Para Gabia la Grande.-

“Primeramente dijeron y declararon que las aguas que tiene y le pertenece al dicho lugar de Gaviar la Grande y su término son del río Dilar y tienen el agua de esta manera, toda el agua que trae el acequia de Dilar y el acequia de Alhendin y el acequia de Autura (Otura) y el acequia de Ujijar la Alta (Ogijares) les pertenece al dicho lugar de Gaviar la Grande todas ellas juntas dos noches en cada semana de todo el río, que son el martes y viernes en la noche desde puesto el sol hasta que rompe el alba las cuales dichas aguas se juntan en una presa debajo del molino del Vedril e viene cuando hay mucha agua por el río abajo hasta llegar al termino de dicho lugar de Gaviar la Grande e cuando viene poca agua la encaminan a una acequia de la C..bia  hasta dar al Marchal y desde el Marchal hasta dar al dicho termino de Gaviar y en llegando al dicho termino se riegan con ella en la forma y manera siguiente: La noche del Martes se riega primeramente el pago de Leuza (actual Lauza) y luego el pago del Larache y luego el pago de Maltraviesa y luego el pago Hueniba los cuales dichos pagos se riegan por su orden como dicho es, haza por haza y si acaso con el agua de la noche faltase por regar alguna haza en el postrero pago otra noche de otra semana cuando venga el agua la primera haza que se riega a de ser la que quedo sin regar y luego tornar a regar dichos pagos por la orden dicha haza por haza hasta acabar de regar. Y el Viernes en la noche pertenece al pago de Honaidar y luego al pago de al Nidar y luego al pago del Hofar y luego al pago del Harique y luego al pago del Nidal Alguzti y luego al pago del Alcudia, los cuales se han de regar como dijo el suso dicho y de la forma y manera de la noche del Martes excepto que el pago del Alcudia del agua del viernes en la noche le pertenece la tercia parte de la dicha agua y el regador la saca y la encamina al dicho pago del Alcudia y riega las hazas que hay en él por su orden y si el dicho pago no bebiere toda la dicha agua la tiene el regador de tornarla con la otra para que rieguen los dichos pagos si a la postre dan para otra parte ninguna.
Yten dijeron y declararon que en algunos años que hay poca agua y es orden quwe la tercia parte que pertenece de la noche del Viernes al pago del Alcudia cuando viene poca agua como dicho es, no se parte la dicha agua ni le dan la dicha tercia parte sino que se junta toda y se riegan los dichos pagos por su orden como dicho es.

Yten dijeron y declararon que hay un pago en el término de Alhendin que se dice El Puche al cual le pertenece de antigüedad dicha noche que puede regar tan solamente cada noche dos marjales de haza o otra cualquiera cosa e no mas y si riega más le castigan por ello y esta agua según dicho eso le pertenece al dicho lugar de Gaviar la Grande no otra ninguna e la dicha agua es general para todos en la dicha orden e ninguna persona tiene en ella así cristiano viejo como morisco propiedad ninguna y es todo verdad y lo que saben so cargo del dicho juramento e no lo firmaron porque dijeron que no sabían escribir y que es toda la verdad que tienen dicho e declarado el Licenciado Loaysa ante mí el Felipe Alays escribano”

Para Gabia la Chica.-

“En el lugar de Gaviar la Chica termino e jurisdicción de la ciudad de Granada a dos días del mes de Junio de mil quinientos setenta y dos años el Licenciado Loaysa juez  de comisión  de su majestad por virtud de su real provisión  a el dirigida y en cumplimiento del segundo capítulo de su instrucción para ante mí el dicho escribano mando poner ante si a los dichos conocedores de los cuales e de cada uno de ellos requirió juramento en forma de derecho so cargo del cual digan y declaren que agua tiene y le pertenece al dicho lugar de Gaviar la Chica e su término y de que río se regaba e se riega con ella y las acequias en propiedad que tenían los moriscos los cuales so cargo del dicho juramento dijeron e declararon en la forma e manera siguiente:
Primeramente dijeron y declararon que el agua con que riegan el dicho lugar de Gaviar la Chica y su término son del río Dilar y le pertenece dicha agua que trae todos los domingos y jueves en la noche de todo el año las acequias de Dilar y la de Autura (Otura) y la de Ujijar la alta (Ojijares) y la de Alhendin todas ellas juntas y después de juntadas la toman dicha agua del Molino del Bedile y viene encaminada por el río de Dilar hasta dar a la acequia que le dicen del Puche y desde allí viene encaminada la dicha agua por termino del Marchal hasta dar al termino del dicho lugar de Gaviar la Chica y en llegando que allega la dicha agua se riegan con ella en la forma siguiente.
Primeramente dijeron y declararon que hay en el dicho lugar de Gaviar la Chica y su término ocho pagos de riego que dicen el pago del Defea, el pago de Aljandac, el pago Hajargurhoi, el pago del Haba, el pago del Acequiat al Dica, el pago del Habil, el pago del Acequiat Ajili, el pago del Alcazaba y el pago del Rahal, los cuales dichos pagos nombrados en llegando que llega la dicha agua a esta termino se riega primero el pago del Defea y tras del los otros sus siguientes ……… haza por haza hasta acabar dada pago sin que se pueda saltar haza ni pago ninguno e se va que el pago del Rahal no le pertenece en todo la misma de sus noches que es una noche en el mes de Abril en medio del y otra noche a mediados del mes de Agosto e no otra cosa ninguna, la cual orden se ha tenido e guardado de tiempo inmemorial a esta parte.
Yten dijeron y declararon que es orden muy antigua que de las noches que tienen dichas y declaradas que pertenece al dicho lugar de Gaviar la Chica y su término que tienen de propiedad la heredad del Marchal en todas sus dichas noches de tres noches la una, la cual no se le puede quitar y esta es el agua que pertenece al dicho lugar de Gaviar la Chica y su término e no otra cosa ninguna a si mismo dijeron y declararon que hay un pago del término de Alhendin que se dice el pago del Puche al cual le pertenece de todas las dichas noches e pueda regar el agua de cada una de ellas tan solamente dos marjales en cada noche no mas so pena que si mas riegan los castiguen por ello y esto es la verdad y lo que saben so cargo del dicho juramento e no lo firmaron porque dijeron que no sabían escribir e que es la verdad que tienen dicha y declarada el Licenciado Loaysa ante mi escribano.  Phelipe de Alaiz”

Para Hijar.-

En el lugar de Yjar termino y jurisdicción de la ciudad de Granada Diez y seis dias del mes de Marzo de 1572 años el licenciado Loaysa Juez de comisión por S. M. en cumplimiento del segundo capítulo de su jurisdicción  para ante mi el escribano de sus escrito de sumisión recibió juramento de los dichos conocedores y de cada uno de ellos so cargo del cual digan y declaren que aguas tiene y le pertenece al dicho lugar de Yjar y de que río se sacan y porque acequias se encaminan e como se regaba y riega con ella. Asimismo el agua que tenían los moriscos del dicho lugar de Yjar en propiedad los cuales so cargo del dicho juramento dijeron y declararon en la forma e manera siguiente.
Primeramente dijeron y declararon que el agua que tiene y pertenece al lugar de Yjar y su término se saca del río Dilar y le pertenece juntas todas el agua del Acequia de Ujijar la Alta y del acequia de Dilar y el acequia de Alhendin y del acequia de Autura todas ellas juntas todos los Miércoles y Lunes en la noche de todo el año, los cuales dichas aguas de suso dicho declaradas se toman en poniéndose el sol debajo del molino del Vedril en el atajadero enviando la dicha agua por una acequia antigua que está hecha que se dice el acequia de la Zubia hasta parar al Marchal y desde allí  viene guardada hasta dar al termino de Yjar atravesando el dicho río y el termino de Gaviar la Grande y se riega con ella de esta manera:

Primeramente los Lunes en la noche se riega el pago que dicen del acequia de Cullar y luego el Ramal de Alpolaca los cuales dos pagos se riegan haza por haza hasta estar acabados sin que ninguno pueda llegar a la dicha agua ni tomalla hasta que el dicho primer pago se halla regado y luego el segundo haza por haza sin poderla tomar ni regar salteándola. Y luego en acabando de regar los dichos pagos se torna a regar por la propia orden, si con la dicha agua no acaba de regar los dichos pagos e quedase alguna haza postrera por regar en viniendo otra noche las aguas la primera haza que quedo por regar y luego en acabándose torna a regar con la dicha agua por la orden dicha.
Yten el agua del Miércoles en la noche pertenece al pago que dicen Almacha Yenego y luego al pago de al Mahalaca y luego del pago Qute al Nesra por la orden que esta dicho y declarado de suso y esta es el agua que pertenece al dicho lugar de Yjar y su término a todos en general, según  y de la forma e manera que está declarado y ninguna tiene en el dicho lugar y su término agua ninguna en propiedad.

Yten así mismo dijeron y declararon que es constitución y orden antigua que las otras noches de suso declaradas que el agua de cada una de ellas cualquiera de las noches que acaban de regar sus pagos es obligado ayudar a los otros pagos de las otras noches a regarlos sin que puedan tomar………….. en la noche hasta el lucero del día y esta es la verdad y lo que saben so cargo del dicho juramento y dijeron que no sabían escribir e que son declaraciones que tienen dichas e declaradas Licenciado Loaysa, ante mi Felipe de Alays escribano”.

Conclusiones.-

De lo estudiado se pueden extraer una serie de líneas de investigación para fijar fechas de la creación de los derechos y causas que originan las modificaciones, quien intervino y porque se efectuaron dichos repartos, curiosidades de los turnos de riego de noche o de día (la no utilización del Sábado por la noche), lo que nos dicen los nombres de los pagos, sistemas de reparto por dulas o proporcionales, usos de las aguas para el hombre, el ganado o industriales como cocer el cáñamo y lino, molinos de aceite y harineros, etc.

También podemos apreciar cómo se mantienen prácticamente inalterables hasta los años 20 las cantidades de agua correspondientes a cada territorio, los sistemas de días y  turnos para el riego, los nombres de algunos de los pagos, los sistemas de aljibes y albercas etc.

1 El alto esta allanado con tierra desmontada del la parte alta del Aeródromo, cerca de la carretera de Alhendin

 

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