La Iglesia de Gabia Grande

 

Introducción.-

Fue aprobada junto al resto de las iglesias granadinas por el Papa Inocencio VIII en 1486, mediante la bula “orthodoxae fidei”, que se llevo a efecto en este año, erigiéndose las distintas parroquias con sus anexos, al que dota con rentas de los diezmos, primicias, mandas pías, derechos reales y los Hábices de las mezquitas musulmanas (estos últimos otorgados en octubre de 1501).

Según la Bula de erección del Arzobispado de Granada conocemos la constitución de las iglesias parroquiales, resumimos la parte correspondiente:

“Mando erigir la Iglesia Parroquial del lugar de Gavia la Grande, con sus anexos de Gaviar la Pequeña, Ixar y Cullar[1], lugares del arzobispado de Granada, instituimos tres beneficiados simples servidores y tres sacristías. Aunque el anejo parroquial de Cullar contara con su iglesia para atender a los lugares de Hijar y Ambróz”.

Con la llegada en 1499 del cardenal Cisneros, sustituyendo a Fray Hernando  de Talavera, partidario de una política más agresiva, respecto de la tolerancia habida con los musulmanes en territorio cristiano. El resultado fue la sublevación de los mudéjares del Albaicín el 18 de diciembre de este mismo año, permaneciendo en actitud encontrada durante tres días. Este levantamiento dio lugar a otros en diversas partes del reino, especialmente en las Alpujarras y en la Serranía de Ronda, que durarían hasta 1501, acabando con la labor de integración paulatina preconizada por el arzobispo Talavera.

La consecuencia más inmediata del levantamiento fue, el bautismo en masa de los musulmanes, de todos los arrabales de Granada y la Vega en enero de 1501.

Los mudéjares pasan a ser moriscos o cristianos nuevos, muchos de ellos convertidos in sinceramente y practicando en secreto la religión islámica. Al no existir ya súbditos musulmanes los bienes hábices de las mezquitas son intervenidos por la administración real. Estos hábices eran una institución musulmana, compuesta por un conjunto de bienes y de rentas producidos por los mismos, dedicados al mantenimiento de las mezquitas y alfaquíes, así como a fines de interés común y benéfico (asistencia a pobres, redención de cautivos, enseñanza, hospitales, etc.). Estos estaban constituidos por explotaciones agrícolas, distribuidas por los numerosos pagos de la vega, así como innumerables casas, tiendas, baños, molinos, hornos, etc.

Respetados en las Capitulaciones de Granada, con la sublevación pasan a ser propiedad de la Corona que los reparte entre mercedes hechas a particulares, el Cabildo cristiano y la Iglesia, reservándose una porción de ellos.

Con real Cedula de 14 de Octubre de 1501 se conceden las donaciones hechas a las antiguas mezquitas, a las nuevas iglesias[2]. Como se desconoce su valor total y distribución, los Reyes ordenan hacer un inventario donde se recoja las rentas, propiedades y censatarios de todos los bienes hábices de Granada y sus alquerías, encargándoselo al tesorero de Vizcaya, Juan de Porres.

El mismo se ocupa de administrar, arrendar, recaudar y del mantenimiento de la productividad de dichos bienes, pagándole a la Iglesia las rentas correspondientes a su parte. De este modo, los hábices eran arrendados, siendo el pago en dinero en casi todos los casos, con plazos que varían según sean bienes rurales, cuatro años, pagaderos cada año, es la normalidad, o urbanos, estipulando el precio a pagar por meses.

Según el inventario llevado a cabo entre 1503 y 1504, según Villanueva Rico[3], que recogemos en el capítulo correspondiente, en lo que respecta al término de Las Gabias, clasificado por iglesias o rabitas[4], suministra gran cantidad de datos de estas poblaciones, muy cerca todavía de la dominación musulmana, que nos ayudara a entender mejor lo que aún queda de aquella época.

La iglesia de la Encarnación de Gabia toma su nombre por voluntad expresa de la Reina Isabel la Católica, que encomienda a la iglesia, ponga este nombre a todas las iglesias que se constituyan en los pueblos tomados en esta última parte de la reconquista granadina. En algunas poblaciones, este nombre estuvo presente al comienzo de los tiempos cristianos, pasando a conmemorar otras vírgenes o santos a lo largo del tiempo.

El edificio antiguo de la iglesia de Gabia la Grande.-

La antigua iglesia de este pueblo, se conoce que era de una sola nave, parecida a la del Albaicín, estaba ubicada junto al cementerio[5], en el mismo lugar que ocupa la nueva y se derrumbo hace al menos doscientos años. Se había construido sobre la antigua mezquita y parte de una casa lindera, según el testimonio del libro de hábices de 1548.

Pocas noticias más podemos destacar de esta vieja iglesia, solo conocemos bien por los documentos eclesiásticos conservados, los actos celebrados en ella, tanto religiosos como civiles, así como los nacimientos, bodas y defunciones habidos durante más de quinientos años y que se guarda en el archivo parroquial, o al menos se guardaba en los años cincuenta.

El nuevo templo.-

Parece que 1804, hubo una serie de terremotos con epicentro en la zona suroeste de la provincia de Almería, que tuvieron consecuencias desastrosas en la vega granadina, donde la iglesia de Gabia La Grande se vio seriamente afectada, sobre todo la Capilla Mayor y parte de la nave, aunque no quedo del todo inutilizada, ya que quedaron veintidós varas de longitud por doce de anchura que apenas tenían desperfectos y en estos escasos metros los devotos siguieron asistiendo al culto.

De esta forma descrita anteriormente tuvieron que seguir durante mucho tiempo después realizando los cultos , ya que como sabemos, la nueva iglesia no se inauguro hasta 1900, también es verdad que la ermita en este tiempo jugó un papel importantísimo, al servir de templo alternativo para gran cantidad de oficios religiosos.

Fue en 1857 con la aparición de nuevas grietas en la parte que había quedado sin dañar anteriormente y es cuando se toma conciencia de la necesidad de acometer obras de reforma en profundidad, dirigiéndose el párroco y Ayuntamiento al arzobispado a solicitar ayuda, ofreciendo el pueblo en esta ocasión costear, mil peonadas y el acarreo de los materiales que se encontraran a una legua de distancia.

Se encargo por parte del Estado a el arquitecto José Contreras en 1858, un informe para valorar el estado del edificio y los costes de la reconstrucción de la Capilla Mayor y adecentamiento del mismo. Presentando este el proyecto de construcción de un nuevo edificio, con la siguiente argumentación, “Me veo en la necesidad de proyectar un nuevo templo, capaz para aquel vecindario y que ofrezca las seguridades que exige este género de edificios, ocupando un paraje central que se encuentra oportuno, cuya base es una pedriza donde no es necesario abrir cimientos y contando con los materiales procedentes de la demolición del antiguo, costará muy poco mas que la restauración del mismo.”

La razón de la poca consistencia del edificio, se lo achaca al paso de la acequia próxima a la Capilla Mayor.

El proyecto de esta nueva obra, era de planta rectangular con tres naves, separadas por pilares cruciformes y abiertos al exterior con tres puertas, con presupuesto que ascendía a 311.114 reales.

Después una Real Orden del Gobierno Central dirigida al arquitecto, la manifiesta la conveniencia y economía que debe tener este proyecto, encomendándole la reducción a una sola nave con el ancho que sea necesario y deberá añadir un almacén indispensable para los muebles que solo sirven una vez, pila bautismal, deposito de muertos, etc. y decore convenientemente la fachada.

Con estas recomendaciones el citado arquitecto realiza un nuevo proyecto en 1860. La nueva planta que se diseña, es muy similar a la anterior, llevando los muros laterales hasta los pilares que dividían las naves, reduciéndolo de esta forma a una sola nave, embutiendo las capillas en el espesor de los muros. La capacidad estaba calculada para 900 fieles.

Propone con objeto de abaratar la obra el aprovechamiento no solo de los materiales procedentes del derrumbe, sino incluso las puertas y ventanas, así como los antiguos altares, pulpito y pila bautismal. El presupuesto se rebaja a 213.550 reales, pero con el ofrecimiento por parte del pueblo, del acarreo de materiales viejos y nuevos, de la arena y la cal necesaria, madera y cantería, así como la disposición de mil peonadas, el montante que debería abonarse al constructor seria de 196.950 reales.

La calidad de la obra y de los materiales se especifica claramente, destacamos por su curiosidad algunos de los detalles, “los cimientos serán de seis pies, si se llega a tierra firme, la mezcla de estos y los muros principales, una parte de cal y dos de arena bien lavada y para los revestimientos dos quintas partes de cal y tres de arena. Los ladrillos deberían ser de grueso franciscano y la teja de marca mayor.”

En este interregno los fieles, habían reparado la torre, añadido algunas capillas tomando terrenos del cementerio cercano y de la avenida del pueblo, lo que configuraría el espacio a ocupar por la nueva iglesia, que como se puede comprobar, es harto difícil de imaginar el estado originario del entorno.

La iglesia actual podemos decir que es de una gran belleza arquitectónica de arte Neogótico, tiene apariencia de una pequeña catedral.

Se corresponde con una planta de cruz latina, con altar mayor o ábside, al que se une una construcción de seis lados destinada a sacristía.

La torre o campanario, resulta uno de los rasgos más importantes del templo, unido a este por el centro, formando un cuerpo sólido con la nave central, que le sirve a la iglesia de entrada. La manera de unir la torre con el edificio recuerda la catedral de Freburg, de estilo gótico del año 1233.

Las dimensiones son: 37,30 m. de longitud, (muy similar a la medida que se intuye del hipogeo de la “Mina Toleo”) 18,60 m. de anchura y 22,40 m. de altura en la parte del crucero, 14,70 m. de altura en la nave central y en el crucero 15,70m., la altura de la torre es de 33,50m.

La fachada principal es severa, elegante y muy esbelta. Dos cuerpos cilíndricos unen la torre al templo, estando dentro de ellos las escaleras que conducen al coro y campanario. Predominan las proporciones y los motivos románicos, bien combinados con góticos de la primera época.

Las fachadas laterales son sencillas y artísticas y el altar mayor unido a la sacristía, tiene la severidad y fuerza que necesita.

En día 4 de Junio de1880, se acordó en pleno municipal la construcción del templo siendo alcalde D. Francisco de Castro y Pisa, se iniciaron los trabajos preliminares, siendo su arquitecto D. Juan Montserrat y Vergés, con un estilo de fachada principal que representa la primera etapa del gótico, aunque numerosas características del románico de paso al ojival.

El pueblo, con la inestimable ayuda del entonces párroco de Gabia la Grande D. Juan Caballero Valdivieso, consiguió que en 1896 el Estado, se decidiera a costear la reconstrucción y con la ayuda de gran numero de jornales voluntarios de la población, además de la aportaciones de 10,000 Pts. por los feligreses., mas el importe de la decoración interior del templo, los retablos nuevos, el mobiliario de la iglesia y la sacristía, etc., participando en este esfuerzo tanto los ricos como los pobres, cada uno con su máxima esplendidez.

Tenemos constancia que los altares nuevos fueron costeados, por D. Francisco Sánchez Sánchez, D. José de Castro, D. Tomás García, médico del pueblo, las señoritas de Castro, los Sres. De Villanova regalaron lámparas y candelabros; el Sr. García Ruiz regaló las conchas de Filipinas para el agua bendita, que hay a la entrada del templo; también el conde de Benalúa donó una cantidad importante de dinero, etc.

El nuevo templo se bendijo e inauguro el mes de mayo de 1,900, con la asistencia de Arzobispo de Granada, las autoridades locales y todo el pueblo, en día de fiesta, acompañados por banda de música y la parafernalia de traca, cohetes propios de estas fechas señaladas.

Cuatro reformas de escasa importancia ha habido desde entonces, en 1974 se coloca la solería con mármol blanco Macael y negro de Sierra Elvira, en 1982 se restauro la portada atacada con el llamado mal de la piedra y en 1987 se instalaron las vidrieras, que anteriormente eran de cristales traslucidos y por ultimo en 1990 se reparo la cubierta y se pinto el interior, dejando a mi parecer lo pintado más feo que anteriormente.

La Ermita y la Virgen de las Nieves.-

Es una pequeña iglesia barroca, en forma de cruz latina, donde se vislumbran al menos tres épocas de construcción: una creemos originaria, donde se asienta el camarín de la virgen y la casa adosada al mismo por donde hoy se entra a este, que hace las veces de sacristía, de difícil datación, si tenemos en cuenta los elementos arquitectónicos presentes tanto externos como internos, (aunque algunos de ellos hoy desaparecidos o disimulados por las obras de reforma realizadas recientemente) y los datos históricos que disponemos. Otra, la parte más amplia del templo, que sin lugar ha dudas se realizo en el siglo XVII, que correspondería a todo el cuerpo central y una tercera de 1883 que lo formaría la torre del campanario, adosada a la misma para hacer la ermita mas esbelta, ya que la anterior composición solo contaba con una pequeña campana como podemos apreciar en la pintura de arriba[6]

Los elementos decorativos del interior.- Entrando en la ermita bajo el coro, encontramos a uno y otro lado de la nave, sendas hornacinas, con bustos del Eccehomo y la Dolorosa. Son rostros de buena factura del siglo XVIII, de estupenda policromía con estofados de pintura y oro.

Adornan la nave un Apostolado de imágenes de barro cocido de regular ejecución y creemos de la misma fecha que las anteriores, a lo largo de la misma corre un friso de tipo clásico con bucráneos, triglifos y angelotes, sobre pilastras de estilo dórico.

La nave está cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos cubiertos de yeserías doradas. Es muy curioso en estos lunetos, el conjunto de símbolos, que deberían de preservarse por el interés que tienen al estar relacionados con las leyendas que sobre la virgen y la ermita existen, como son: Estrella de la mañana, Arca de la Alianza, Custodia de Cristo, Lirio de los Campos, Rosa mística, Relicario de Dios, Escala Cielo Nave de Salvación.

Parte exterior ventana del Camarín de la Virgen, (hoy desaparecida)  rodeada con un Sol y adornada con Flores de Lis[7]

El techo muestra una pintura celestial, que encabeza la paloma simbólica del Espíritu Santo, y está adornada por dos rosetones con la flor de la patata y la Granada.

El crucero está cubierto con cúpula de tambor, con cuatro vanos perforados y otros tantos tapados y adornados con lienzos representando a los Arcángeles, San Rafael, San Gabriel Y san Miguel y al Ángel de la Guarda. Esta cúpula está dividida en ocho cascos entre los cuales hay motivos de mascarones y chicotes de cuyas bocas Cuelgan símbolos marianos: Trono de la Sabiduría, Cedro del Líbano, Torre de marfil, Luna, Arca de la Alianza, Palmeras de Cadés, Torre de David, Sol.

En el anillo de la cúpula hay unas pechinas cuyo centro ocupan pinturas de San Idelfonso, San José, San Antonio y un santo diacono.

A un lado y otro del crucero vemos en las bovedillas unas (ojo) pinturas al temple, recientes y malas, representando al cordero pascual y la exaltación de la cruz.

Mejores pinturas son las de los evangelistas: Mateo y Lucas a un lado y Marcos y Juan al otro. En las lunetillas de estas bovedillas hay otras pinturas de símbolos marianos, en una de ellas se representa la ermita y un grupo de personas que suben en ella en procesión. Esta pintura tiene el interés de mostrarnos el entorno de la ermita en otros tiempos. Se completa el adorno de estas partes con rosetones y unos apliques sobre las ventanas.

En los altares del Resucitado y San Antón tenemos unos retablillos de la segunda mitad del siglo XVIII, con unas imágenes muy interesantes.

En el presbítero nos encontramos un retablo clasicista de yeso con columnas de fuste relleno en la parte inferior y con capiteles corintios, adornados con guirnaldas de frutas y flores.

Lleva un atrio superior con calvario y con dos formas de roleos laterales. Se le aplico después la portada del camarín de madera y con espejuelos, conjugando con el resto del entorno.

En la parte superior una figura del Padre Eterno. En los lunetos de las bovedillas hay unos jarrones con azucenas, símbolos de virginidad y pureza, debajo a un lado y otro, pinturas bíblicas acomodadas a la Virgen: Ciudad de Sión, madre de los pueblos, con el texto “cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios.

Salmo 86,3” y una corona de rosas con el siguiente texto:” Ven del Líbano, esposa mía, ven. Serás coronada.” Cant. 4,8. Se completa el adorno con un rosetón.

También tenemos aquí dos imágenes: Santa Lucia, una talla graciosa y de muy buena factura y San Sebastián, talla clásica que esta realizada con cierta gracia.

Añadir que el artista, disponía de buena formación teológica, plasmo muy bien la función de la Virgen en la economía de la salvación, proyectando con acierto, en tres planos la obra: abajo el pueblo que ora; arriba Dios Creador y Salvador y debajo Cristo, en medio de la Virgen como intercesora y abogada nuestra y medianera de todas las gracias.

La sacristía es una habitación rectangular adosada al camarín de la Virgen por donde es obligatorio pasar si se desea entrar a este, dispone de alacenas, cajoneras, lavabo, etc, elementos propios de su destino.

El camarín es una pieza barroca interesante y muy bonita, que sorprende al visitante por el conjunto armónico de su espacio, la iluminación de sus detalles, el recogimiento y disposición del decorado. Se asemeja al de la Virgen del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo de Granada, aunque algo inferior. Esta cubierto con cúpula y cupulinos. Los rectángulos de los vanos, las pechinas y otros huecos rellenos de hojas, pellejas y trazos dorados que estiran los abundantes espejuelos entre el dorado, dándole perspectiva y profundidad, muy propio del barroco. Las guirnaldas con flores campestres y cortinas teatrales nos recuerdan la teatralidad de este arte. Así mismo en la cúpula, las pinturas de los ángeles con instrumentos musicales tocando a la Virgen expresan la idea unificadora de todas las artes del barroco. E l conjunto quizás esta sobrado de pintura, sobre todo de azul prusiano y podría mejorar con una decoración mas liviana en todos sus elementos y colorido.

Resulta muy interesante el anillo de la cúpula, con sus ocho angelotes, espejitos y guirnaldas.

El Camarín es el santa santorum de la ermita o relicario donde se guarda la reliquia más querida y venerada, la imagen de la Virgen de las Nieves.

La Virgen de las Nieves patrona del Gabia la Grande.-

El antecedente más remoto en torno a la existencia de una cofradía de Nuestra señora de las Nieves consta en el libro de “Decretos de visitas pastorales” del año 1694.

En 1747, solicitaron las autoridades locales competentes que fuese declarada patrona de Gabia La Grande, se confirmo el 23 de marzo 1774, por bula del Papa Clemente XIV. Ya antes el arzobispo de Granada el seis de mayo de 1770 la había declarado PATRONA del pueblo.

El 15 de enero de 1761 el Santo Padre Clemente XIII, concedió indulgencias plenarias a los cofrades de la Virgen.

Es de destacar, que en 1852 era tanto el fervor que había hacia la patrona que varias personalidades de las provincias eclesiásticas de Granada, Jaén y Menorca, concedieron indulgencias a todos los que con devoción rezasen la Salve o el Ave María ante la virgen en la ermita.

Tenemos constancia que los festejos celebrados en su honor en 1767(por el libro capitular del consejo), se desarrollaron durante los días 25 y 26 de octubre y en 1887 el 16 y 17 del mismo mes. Ya en 1921 se pasan al mes de septiembre y la argumentación que se da es que ya se han acabado las tareas agrícolas en las eras próximas. Así ha seguido siendo, cambiando las fechas y los años de celebración como mejor ha parecido a las autoridades del momento, siempre con la convicción popular de que se celebraban antiguamente cada siete años[8], que no se ajustaban nunca a este dato, hasta que en 1979 se establece el festejo anual, coincidiendo con el día de virgen, el cinco de Agosto.

Leyenda hecha historia.-

Se cuenta en las leyendas del pueblo que un marinero un día la vio y quedo prendado y en una noche de tormenta, el recuerdo de su imagen y una oración le salvo de un naufragio seguro a bordo de su barco. Regalándole un manto bordado en oro a la virgen como presente.

La realidad de adoptar por patrona a la Virgen de las Nieves[9], los habitantes de Gabia la Grande viene de que “el cinco de agosto de 1611, por la tarde, se levanto un grandísimo torbellino y tempestad de agua y piedra en la vega de la ciudad de Granada que duro poco más de media hora, el cual hizo muchísimo daño en las heredades, huertas y otras haciendas del campo, en la dicha vega, termino y jurisdicción de la dicha ciudad de Granada, en el cual dejó destruidas las viñas de su término y olivares; y fue el daño de tanta manera que no se cogió aceite en el dicho lugar y para memoria de tan grande inundación los vecinos de las aldeas de la Vega, hicieron boto y promesa unánimes y conformes, así para ellos como para los venideros, de guardar y festejar el día de nuestra Señora de las Nieves para siempre jamás como día festivo, con gran solemnidad, haciendo procesión por las calles: así lo botaron y juraron en la iglesias parroquiales a campana tañida en agregación y cabildo”.

De este voto y juramento solo quedan hoy como patronas Dilar y Gabia.

Era frecuente según los datos que poseemos, en los días de festejo, la celebración en los siglos XVIII y XIX de fiestas de moros y cristianos, feria de ganado, concursos de tareas de labranza etc.

La imagen de la Virgen de las Nieves, contrato de encargo.-

Conocemos por el contrato celebrado en Granada el 25 de mayo de 1615, conservado en el Archivo del Colegio Notarial de Granada, el encargo de la talla al escultor D. Bernabé Gaviria, por el entonces alcalde ordinario del lugar de Gaviar la Grande Luis Sánchez de Castro.

Queremos hacer una trascripción literal del mismo, con el fin de documentar mejor las voluntades manifestadas aquel día, donde se ponen al artista las condiciones generales de la talla, dando como resultado la bella imagen de nuestra Patrona.

“En la ciudad de Granada, en veinte y cinco días del mes de mayo de mil y seiscientos i quince años. En presencia de mi, el escribano y testigos ynfra

escriptos , pareció Bernabé de Gaviria, escultor, vecino de esta ciudad, a señor San Gil. Y dixo que él esta combenido y conçertado con Luis Sánchez de Castro, vecino y alcalde hordinario de la villa de Gauiar la Grande, de hacer una hechura de ymaxen de la adbocaçión de Nuestra Señora de las Niebes. De çinco palmas en alto y tres de dos de peana. A el modelo de la ymaxen de Nuestra Señora de la Antigua, que esta en el conbento de señor San Agustín, de esta ciudad, en la capilla de don Francisco del Castilla, veinte y cuatro de esta ciudad.

El manto de la dicha imaxen de blanco contrahecho. Una Tela rica raxada y una orilla de barios colores, alrededor del manto y la saya rosada con una labor abierta.

Y el niño aunque esta desnudo en la dicha ymaxen, a de ser bestido de la misma escultura, la morada sobre el oro, con sus labores. Y en lo que toca a la imaxen a de ser de altura que de suso se contiene. Y en todo lo demás ha de ser conforme a la hechura de la dicha ymaxen que esta capilla del dicho don Francisco del Castillo. A contento y satifacción de dos ofiçiales que entiendan de lo suso dicho, nombrados por cada parte el suyo. Y la a de dar acabada, en fin de mes de Julio de este presente año, de escultura y toda pintura, y bien hecha y acabada, en entera perfeçión a bista de todos los ofiçiales.

Por razón de lo qual, el dicho Luis Sánchez ha de dar y pagar treinta y sei ducados, pagados en esta forma: diez ducados dentro de quinçe días primeros siguientes contados desde oy, dicho dia. Y los veinte y seis ducados restantes el día que aya acabado la dicha ymaxen. Por tanto en la mejor que a lugar de derecho se obligó de haçer la dicha ymaxen y darla acabada en todo el dicho tiempo referido de suso y por el preçio que de suso se contiene. Y si no diese acabada la dicha ymaxen para el dicho tiempo, que a de ser en fin del mes de julio de este año, el dicho Luis Sanchez de Castro le a de poder executar y apremiar por los daños que se obieren causado en lo suso dicho y por el dinero reçivido con su juramento o quien fuere por él parte en en que lo dexa diferido deçisorio desde luego sin otro recaudo alguno y a ello obligo su persona y bienes abidos e por aver.

Y estando presente a lo que ésta referido de suso el dicho Luis Sánchez de

Castro, vecino y alcalde hordinario de la dicha villa de Gaviar la Grande, aceptó la dicha escritura en su fabor y se obligó de dar y pagar a el dicho Bernabé de Gaviria o a quien por el fuere parte los dichos treinta y seis ducados por dicha hechura de la dicha ymaxen de Nuestra Señora de las Niebes que ha de ser de la hechura y forma que de suso se a espresado. Los quales les pagará los diez ducados dentro de los quince días contados desde oy día y los veinte y seis ducados para el día ultimo del mes de julio que aya dado acabada la dicha ymaxen en esta ciudad a su costa con las de cobrança. Y no le pagando la dicha cantidad luego que aya acabado la dicha ymaxen, le pueda executar y apremiar con este contrato y su juramento o quien por el fuere parte en que lo difirió deçisorio, desde luego sin otro recaudo alguno. Y a ello obligó su persona y bienes abidos y por aver y anbas partes por lo que a cada uno toca dieron poder a la justicia de su majestad de qualquier parte para que les apremien a lo que esta dicho como por sentençia pasada en cosa juzgada. Renunçiaron las leyes y derechos de su fabor y la que proibe su general renunçiaçión de ellos. Y los otorgantes segun dicho es y lo firmaron de sus monbres. Siendo testigos a ello Juan de Gaviria, hijo del dicho Bernabé de Gaviria, y Láçaro perez, oficial del suso dicho, veçinos de esta çiudad, y Pedro Ximenex, veçino de la villa de Gaviar la Grande. E yo el escrivano doy fe, conozco los otorgantes.

Luys Sánchez de Castro (firmado y rubricado).

Bernabé De Gabiria (firmado y rubricado).

Ante mi Domingo Velarde, escribano, (firmado y rubricado).

Sin derechos y de ello doy fe.”

Restauraciones de la imagen de la virgen.-

José Navas-Parejo. Escultor y Orfebre, recibe en agosto de 1921 el encargado de la restauración de la imagen de la Patrona de Gabia la Grande, realizando un trabajo de carácter decorativo que no mejora el original.

Ya a finales de los años noventa, se comienza con la mejora de la decoración de la Ermita realizando un gran trabajo de restauración, y sacando a la luz nuevas pinturas que estaban tapadas por frescos más recientes, observándose en las originales mayor calidad[10].

[1] Simonet,F. J.op. cit. Pag. 283

[2] Hernández Benito, P. La vega de Granada a fines de la Edad Media según la renta de habices.

[3] Villanueva Rico, Mari Carmen, en su libro Hábices de las Mezquitas de la Ciudad de Granada y sus alquerías de 1961

[4] Habría que hacer un nuevo estudio, más amplio de las repercusiones de estos bienes en los pobladores de Gabia, pues conocemos que entre los arrendatarios de los bienes hábices de la Iglesia de Cullar, (en 1503) hay 16 fincas de las 26 que disponen estos hábices que son vecinos moriscos de Gabia y Hijar, con predominio de los primeros. Los nombres que destacan en estos arrendamientos son: Juan el Guadixi , Diego Aben Omar, Fernando el Congi, Juan el Bahtí, Rafael el Minjar y Francisco Mahomed el Chauchi

[5] Conocemos por las obras de canalización de la acequia realizadas en los años cincuenta, el descubrimiento de huesos y cruces en la plaza de la Iglesia, por donde pasa esta.

[6] (Hoy, dispone de cuatro campanas una del mismo año 1883 dedicada a San Sebastián patrono del pueblo; otra de 1898 dedicada la Virgen, una tercera de 1913 con dedicatoria borrada, que se desmonto y una cuarta del 1926 dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.)

[7] El Sol de la ventana ha desaparecido recientemente, al picar y repellar las paredes exteriores que rodean el Camarín de la Virgen, además de este grave atentado a un bien de interés cultural, han tapado con cemento los ladrillos que conformaba el tapial de esta zona del santuario.

[8] Quizás esta creencia viniera de antiguo, cuando el pago de la moneda forera, que como es sabido se realizaba cada siete años y Gabia la Grande era un lugar de encuentro para muchos habitantes de las poblaciones cercanas.

[9]  Jorquera en sus Anales de Granada p. 573.

[10] En la Revista Gaviar, tienen amplio reflejo de los trabajos realizados.

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