La Festividad de San Marcos en Las Gabias

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La festividad de San Marcos en Las Gabias.-

La festividad de San Marcos, se conmemora el 25 de abril y corresponde exactamente en la fecha, a las fiestas romanas llamadas “Rubigalia” o “Robigalia”, que estaban destinadas a preservar  los trigos de la roña=”robigo” o “rubigo”, de la que los latinos habían hecho una divinidad “Robigo” o “Rubigus”,  es el dios romano de la roya  del trigo, una enfermedad del trigo provocada por un hongo.

Esta divinidad fue considerada como masculina por los autores más antiguos (Varrón, Verrio Flacco y su epitomador Festo) que hablan de un dios Robigus, mientras que durante la edad imperial fue considerada como una diosa puesto que autores como Ovidio e Columella y los cristianos Tertulliano, Lactancio y San Aguistín hablan de una diosa Robigo (“Robigine”). Probablemente, el cambio fue debido para hacer coincidir el género de la divinidad con el nombre común Robigo que en latín es femenino e indica la roya.

Su festividad, denominada Robigalia, se celebraba el 25 de abril, en el periodo en el que comienzan a formarse las espigas. Ovidio describe en el cuarto libro de los Fastos la ceremonia de las Robigalia: una procesión de personas todas vestidas de blanco, guiadas por el Sacerdote del Quirinal (flamine quirinale), que se dirige al bosque sagrado del dios en la quinta milla de la vía Clodia (la actual sexta milla de la Vía Cassia) y aquí el sacerdote sacrificaba una perrita y una cordera lechal (es decir, de dos años).. El motivo del sacrificio canino es explicado por el mismo Sacerdote a Ovidio: cuando la “Estrella del Perro” (es decir, Sirio) aparece en el cielo inicia la estación cálida (canícula) y existe el riesgo que los frutos maduren demasiado temprano; para evitar este riesgo se sacrifica un perro (o perra) por su analogía con el nombre de la constelación. En realidad es probable que el perro fuese sacrificado por su condición de animal relacionado a divinidades infernales como Robigo.

El día de San Marcos es el primer día del estío y el último del invierno, como se ha dicho de acuerdo con la vieja división del año en dos fases, antes de la división actual de cuatro estaciones.

Creo que la constante en todas las poblaciones donde esta festividad tiene  implantación y trascendencia social, es la antigüedad de las mismas, casi todas son núcleos poblacionales anteriores al imperio romano, pero en esta época se populariza y se convierte en tradición que ha llegado hasta nuestros días. La fiesta está muy extendida por las provincias de Granada, Málaga y Almería.

La fiesta en esta zona debe ser muy antigua como hemos dicho, conocemos que el rey Católico en la toma de Granada, quizás por presiones recibidas por la comunidad musulmana, dejo el campamento situado en las cercanías del cerro de Montevive para ir al Padul un día de San Marcos y a su vuelta conquisto la torre de Gabia como podemos apreciar en el relato siguiente:

“E el rey se bolvió a la Vega de Granada, e de buelta tomaron la torre de Gandia, (debía decir Gabia), donde tomaron treinta moros (4). E asentó su real en el Gosco, donde se edifico la cibdad de Santa Fee, cerca de los ojos de  Huecar, a la vista de la cibdad de Granada, muy fuerte e de muy fuertes edefiçios e de muy gentil fechura, en cuadra, como oy paresçe, para entrar a Granada. El rey le puso Santa Fee, poque su deseo e de la reina, su muger, eran siempre acrecentamiento e defensión de la santa fee catolica de Jesucristo. Puedese contar el comienço del cerco desde veinte e seis de abril, un día después de sant Marcos, que bolvio el rey del Padul, que assentó acerca de donde esta agora la villa de Santa Fee; e duro el cerco ocho meses, hasta el día de Reyes Magos”.

En Gabia Grande, San Marcos era al menos durante el siglo pasado y los primeros años de este, fiesta local, (hoy ha desaparecido el día de descanso obligatorio) no se trabajaba y  ese día todos los gabirros en familia o en grandes grupos de amigos salían de excursión al campo, mientras se pudo, la gran mayoría se dirigía a Montevive, otros a la vega, con el fin de degustar el hornazo, en compañía de la familia y amigos y las primeras habas verdes del año. ?Porque se elegía este monte para las excursiones más numerosas¿, es una incógnita, quizás las minas existentes en el cerro, como la del Santo,  atraían a la chiquillería a visitarla y pretender desentrañar la incógnita de quién  construyo este lugar de enterramiento con su busto grabado en piedra en una de las paredes de la cámara, o quizás, atraía mas la recolección de hierbas aromáticas y medicinales que tanto se daban antaño en este monte, lo verdaderamente cierto es que en los años de mi más tierna niñez, tuve ocasión de ir con mi padre y sobre todo con mis amigos a disfrutar de esta popular fiesta campestre.

Aunque algunos desconocían el significado ancestral de la fiesta, si se seguían manteniendo algunas tradiciones como la de atar al diablo y para su simbología se hacían atados o nudos con las matas de trigos y cebadas en los campos, con el fin de que no le entrara a los mismos la tiña u otra enfermedad que acabara con la cosecha futura. En Gabia por los años cincuenta, era frecuente ver estos atados o nudos en los trigales de los secanos y en la vega y creo que se puede decir sin error, que se conocía en esos años el fin de porque se hacían los mismos.

El hornazo, viene del latín “Furnaceus”, hay que buscar su origen en la antigüedad pagana, por su aire extrañamente agrícola de la festividad, puede dar la clave de su significación, mejor que su origen de Pascua como ocurre en otros lugares de España. Hay que recordar que el nombre vasco de abril, “opeilla” y sus variantes, parece que se puede traducir por luna, o mes de tortas, y por lo tanto con algunas ofrendas primaverales.

El hornazo gabirro consistía en un bollo de pan de aceite “preñado” con un huevo que se sujetaba con una cruz de la misma masa, los había de varios tamaños, la mayoría eran de un solo huevo, tamaño de chusco para una persona, pero los hacían también de dos y hasta de tres huevos en el mismo bollo ampliando también su tamaño, que se degustaba con las primeras habas del año y con bacalao.

Como podréis comprender, en este día, no solo se comía estos productos, era frecuente que la comida campestre estuviera acompañada de la garrafa de vino, el tocino y los embutidos que aun quedaban de la matanza y sobre todo, los guisos de cabritos o pollos de campo, que se hacían en  grandes sartenes en el mismo lugar de la excursión.

Estas reuniones se caracterizan por la alegría y la camaradería  y  también se cantaba, bailaba, se contaban chistes y se hacían bromas, la más característica era de la cascar el huevo del hornazo en la frente del incauto que tuvieras a tu lado.

Más recientemente era el propio Ayuntamiento el que organizaba la fiesta para el pueblo, se hacían comidas colectivas mucho más amplias pagadas por la autoridad que estuviera en cada momento. Se elegían lugares donde se fijaba la reunión de la mayoría de los vecinos, precisamente una haza de mi propiedad cercana al campo de golf se uso durante varios años a la sombra de los olivos para celebrarlo y más recientemente se ha fijado el lugar de convivencia para San Marcos, en las cercanías del Despeñadero de las Handas.

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